La dictadura gráfica
Se cumplieron cuatro años del trágico asesinato de Silvia Suppo y el reclamo de una investigación profunda sigue quedando en esa categoría, la de reclamo. En el marco de actividades de este lamentable aniversario, el pasado viernes 28 de Marzo tuvo lugar en la Biblioteca Sarmiento, una charla del periodista Pablo Llonto, en donde habló sobre el rol de la prensa en tiempos de la última dictadura militar.

Este abogado y periodista, es una autoridad para hablar del tema. En 1985 formó parte del equipo que colaboró con el CELS en los juicios a las juntas militares, y sigue representando a familiares de desaparecidos en causas penales de los campos de concentración ESMA, Campo de Mayo, entre otros. En su rol como periodista, trabajó en el diario Clarín y se enfrentó a su poder desde adentro, desde su rol de representante sindical hasta que en 1999 fue despedido por el grupo. Su conocimiento acerca del escrupuloso accionar del multimedio lo llevó a escribir “La Noble Ernestina”, una biografía no autorizada acerca de la heredera de Roberto Noble, donde devela varios de sus costados ocultos.
Durante la charla que brindó en Rafaela, habló mucho del triste rol de los medios durante el proceso militar, y su accionar como parte del plan de represión. Esta entrevista se enfoca en la cómo sería posible un nuevo golpe institucional apoyado por los medios y también sobre cómo quedaron fuera de agenda casos como el de Silvia Suppo y Julio López. Una forma de repensar la prensa desde un medio de prensa.
Sabiendo que una dictadura no se impone si él contexto social no lo permite, viendo a la prensa como una herramienta clave en ese proceso y teniendo en cuenta que después de lo ocurrido en los '70 pocos avalarían un golpe militar, ¿cómo imaginas que sería posible una dictadura hoy?
Ya no es cuestión de imaginarse, sino de observar algunas situaciones que están ocurriendo en otros países de Latinoamérica para ver ciertas realidades. Lo que está pasando en Venezuela tiene muchísimos puntos de contacto con lo que ocurrió en algunos países de Latinoamérica en situaciones de golpe. Los que conocemos la historia argentina y latinoamericana, obviamente que sabemos que los golpes tuvieron distintos escenarios y que los más duros y trágicos son los que tuvieron su epicentro en la década del '70, pero hubo otros llevados de maneras no tan clásicas que nos hacen acordar a los que están intentando dar en países como Venezuela o Ecuador y que inclusive (no nos asombremos) pueda pasar hoy en la Argentina. Hoy son golpes con características más civiles y mediáticas, porque el poder de los medios hoy no es el mismo que en la década del '70, o en la del '50. Hoy tienen un poder impresionante, cuando nos dicen “ya no se venden tantos diarios como en la década del '70”, es cuestión de fijarse cuales son los lugares de información más concurridos en internet, el más leído es Clarin.com. Cuando se habla de llegada, ahora hay que sumar, Clarin, Clarin.com, Ole, Radio Mitre y sus repetidoras en las provincias, los canales de televisión, todo eso junto te da un poder mediático muchísimo más fuerte que el de antes. Aunque un joven hoy no compre el Clarín en papel, el mensaje de este medio le está entrando por otro lado.
El discurso golpista de hoy tiene características distintas a otras épocas, lo que se está viendo en Venezuela sería la mayor preocupación que hay que ver para el resto de los países, con una prensa hegemónica hostigando a la democracia, esto quiere decir que como no les gusta determinado gobierno con voto popular deben sacarlo, corriéndolo desde distintos sectores, como ser el periodismo, los movimientos policiales, los reclamos salariales y otros modos sobre los que se monta el poder hegemónico de los medios, generando una sensación de que hay que sacar al gobierno y ese es el objetivo de los golpes.
Pero existe un contrapeso, ahora hay una discusión real acerca del rol de los medios. Antes, eso sólo ocurría en un ámbito académico…
Porque hoy hay algo que existía antes, que es la posibilidad de que no se le creyera a la prensa. Eso es fuerte. Vos tenés un sector de la sociedad importante que les cree a los medios, hay otro que ya no les cree más, eso está en disputa hoy y ese contrapeso nos permite tener una sociedad que ni Argentina, ni en Venezuela, ni Ecuador se van a dejar arrastrar tan fácilmente, pero el riesgo está latente. Un chispazo (que en general los chispazos son muertos) a veces cambia la historia de la sociedad. Podemos ver las movilizaciones que ocurrieron en el 2012 y 2013 o en los levantamientos policiales del año pasado (en los que sí hubo muertos), si toda esa cuestión es levantada con violencia y muerte, esos elementos terminan por abrir situaciones golpistas y para eso hay que abrirles los ojos a la sociedad. A ellos no les importa llenar el pais de cadáveres, si por un levantamiento policial generás saqueos, en estos generás muertos, los saqueos generan reclamos de lo que tiene que haber cuando hay muertos, obviamente que ponés a los gobiernos democráticos en una situación limite y el simple estallido se convierte en “que se vaya ese gobierno” y consumar así lo que ellos quieren que no es la llegada al poder de sectores populares sino de aquellos que precisamente su bandera es lo antipopular.
¿Cómo se lee en Buenos Aires el caso Silvia Suppo?
Se lo lee con mucha preocupación. Obviamente esta fue mayor hace cuatro años, pasa lo mismo que con Julio Lopez. Ahí también viene una importante reflexión sobre el rol de los medios, el caso Julio Lopez fue perdiendo lugar en la prensa año tras año. En el caso de Silvia Suppo, estuvo fuerte en los medios en las semanas iniciales al reclamo de justicia y hoy en los medios hegemónicos se olvidaron. Yo quiero ver si la marcha por Silvia Suppo sale en TN, C5N, Crónica, Canal 26, y eso nos dará una pauta de como se instala o desinstala un tema. Si en el pais hubiera diez movilizaciones por estos temas y que entonces elijan darle una cobertura menor a la marcha de Silvia Suppo o ignorarla, uno pensaría que son reflexiones periodísticas sobre el tema. Ahora, si para no dar el tema de Silvia Suppo yo mañana voy a tener que ver cinco minutos el romance de Wanda Nara, tres minutos de la pelea de Rial con Gonzales Oro, algo está fallando en el periodismo. Porque con eso se está contribuyendo a sepultar en el olvido el reclamo de esta sociedad, que debería ser de justicia a nivel nacional.
Si bien el caso tuvo repercusiones a nivel nacional, no tuvo tantas como el de Julio López. ¿Esto tiene que ver con la configuración actual del mapa de medios?
Si bien en la construcción de la agenda tiene mucho que ver Magnetto y los responsables del diario La Nación, en mucho tenemos que ver también los periodistas. No estamos discutiendo entre nosotros cómo cambiar la agenda, cómo ubicar los temas importantes donde tienen que estar o cómo los temas banales tienen que ir saliendo del periodismo. No puede ser que hoy haya un aumento de los temas banales y un descenso de los importantes. Nosotros mismos tenemos que empezar a reclamar por eso.
Publicado en el suplemento Rastros del Diario La Opinion en 2014








































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