Com-poner música (no alcanza)

Ariel Curtis es un reconocido músico y productor de música electrónica argentino, que en otro tiempo se presentó como Dj. Su trabajo es reconocido en el under de la escena nocturna local, sus creaciones también lograron relevancia a nivel internacional.
Empezó a hacer música a principios de la década del '90, aunque a su faceta electrónica la empezó en el año 2000, cuando tuvo la suerte de mandar su trabajo al exterior. Uno de sus logros más importantes, fue cuando llegó a los oídos de Thom Yorke quien escogió para hacer oficial la versión que el argentino había hecho de “Atoms For Peace”, canción que integra el primer disco solista del líder de Radiohead.
“Yo tengo una manera muy particular de trabajar y tiene que ver con que respeto la esencia de un tema, el modus operandum que tengo es buscarle la esencia y a ella sumarle la mía, para así tener un nuevo producto de las dos personas involucradas: del artista original y de mi (como remixer en este caso). Eso es lo que apreció Thom como músico, no le envié un montón de ruidos con dos frases de su canción, estaban respetados los tonos, las melodías y mi idea era convertir uno de los temas menos comerciales del disco, en algo que se pudo pasar en una discoteca”, cuenta Ariel Curtis antes de empezar.
Su concepción acerca de la música como arte, su conocimiento de la escena electrónica local, su desapego a ciertas tecnologías, son algunas cosas que lo hacen interesante y de lo que habla en esta entrevista.
En esa época era raro, yo tenía una cultura muy arraigada del rock. Me costaba creer que uno escuchaba algo que parecía toda una banda y que en realidad era una sola persona detrás de sintetizadores. A la hora de componer, era difícil encerrarme, por eso siempre busqué aliarme con otra gente. Con el tiempo eso se fue revirtiendo, mi apertura mental fue creciendo, lo que me permitió poder desapegarme de cosas preconcebidas o conceptos viejos.
¿Cómo fueron tus inicios artísticos?
En los '90 empezó mi etapa de la búsqueda de la estructura musical. Cuando empiezo a liberarme y a trabajar solo fue llegado el año 2000. Antes de eso tuve otras etapas musicales más de grupo, buscando algún cantante o formaciones que me permitieran presentarme en vivo.
Y en ese entonces, ¿te fue fácil presentarte con distintas formaciones?
No, para nada, me resultaba difícil encontrar un lugar intermedio donde dar un concierto, o me presentaba en el típico pub de rock o en una discoteca, no había nada intermedio y muchas veces mi propuesta era algo que no representaba, ni 100% una cosa, ni 100% la otra.
¿Cuándo empezaste a presentar tus trabajos afuera de la Argentina?
Entre el 2005 y el 2006, en ese tiempo internet funcionaba de otra manera, ya había redes sociales como myspace, que facilitaba la conexión entre artistas de distintas partes del mundo. Inclusive, ciertas discográficas hacían selecciones dentro de esas redes sociales, o exponían sus necesidades de conocer gente que trabaje en cosas nuevas y también con eso se empezó a abrir un abanico de posibilidades para mucha gente. Sobre todo porque hay una realidad para muchos artistas argentinos, en muchas áreas, y es que estamos acostumbrados a hacer mucho con muy poco. Eso es lo que algunos llaman “hacer malabares”.
Y eso es un mérito.
Por supuesto. Para otras partes del mundo está visto como un punto a favor, porque mientras en algunos lugares, otro tipo de artistas necesita rodearse de un súper mega estudio para trabajar, en Argentina un
músico en su habitación y con una computadora logra algo de igual o mayor calidad que lo que logran otros con más tecnología. En ese momento, ese tipo de cosas se empezó a buscar y le abrió un abanico de posibilidades para un montón de músicos argentinos que pudieron empezar a exportar su arte y productos.
¿Cómo te llevás con la tecnología a la hora de componer?
Me gusta la tecnología como herramienta pero no me limito a ella para hacer música o para ser un artista. Creo que el arte está en que uno pueda llevar a cabo una idea, pero esta idea no tiene por qué estar apegada a ciertas cosas como trabajar con el último software que haya salido, la última computadora o componer con un I Pad. Cuando uno está en una búsqueda de la expresión, el medio no es lo importante sino el fin de expresarlo. Esto hace que yo sea una persona totalmente versátil y por momentos puedo tener un sonido más pop, con guitarras, como es el caso del último sencillo que hice, o tener etapas mucho más bailables, electrónicas. Todo tiene que ver por un momento que uno pasa, las vivencias que uno tiene y la necesidad de expresar lo que vive en ese momento, pero es independiente de la tecnología. Podría tranquilamente subirme a un escenario, tocar el bombo legüero y hacer algo.
En relación a los años de tus inicios, ¿qué pasó con la figura del Dj?
Claramente ha mutado, no es lo mismo el Dj de los años '90 que el actual. Creo que hay una figura de ego, de falso ídolo, y ese es uno de los motivos por los cuales he decidido alejarme. Creo que un Dj es una figura muy importante al igual que el músico, pero cada uno tiene que ocupar el lugar que le corresponde. El Dj tiene un trabajo que es el de filtrar la música, seleccionarla, decir qué se va a poner en una noche y hacer bailar a la gente; eso es lo que, a mi entender, define a un buen Dj. Hoy por hoy, en cambio, el Disc Jockey pelea por ver quién usa tal o cual tecnología, quién pone música en vinilo, en cd, en mp3, y a todo este tipo de cosas la gente no lo ve, ni le importa demasiado. Los que frecuentan una discoteca quieren llegar, escuchar buena música, divertirse, pasarla bien con amigos y volverse a su casa. En todo ese proceso sólo un 1% es consciente si el Dj pone música desde una computadora con el Virtual Dj o con vinilos originales. Ese es el gran problema que desvirtúa el ámbito Dj. No hay que restarle mérito, pero pelear por este tipo de cosas o pretender ser un músico, son cosas que terminan confundiendo a la gente y a los artistas. Si cada uno se dedicara a hacer bien su trabajo, habría mucha más gente haciendo cosas que realmente ama hacer, con resultados más positivos de los que hay actualmente en la escena electrónica argentina.
Publicada en Suplemento Rastros 2014








































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