La flor de la trova
En los últimos años de la dictadura, durante el conflicto bélico con Gran Bretaña, las emisoras de radio tenían prohibido transmitir música en inglés. Eso obligó a que una parte importante de la población argentina empiece a escuchar lo que estaba sonando en el país.
Si bien eran tiempos oscuros, la crisis política era cada vez más evidente. Existía en el gobierno militar, una clara necesidad de reconciliarse con el pueblo argentino. Esta masiva difusión que se le empezó a dar a la música nacional abrió una grieta por la que pasaron voces que hasta ese momento eran ignoradas o censuradas.
En ese contexto, un grupo de cantautores provenientes de Rosario empezaron a hacerse escuchar masivamente. Este movimiento se conoció como “La Trova rosarina”. Entre sus integrantes estaban Fito Páez, Juan Carlos Baglietto, Silvina Garré, Jorge Fandermole, Adrián Abonizio, Rubén Goldín, Lalo de los Santos y algunos más.
Pasaron 30 años del surgimiento de la trova. Para conmemorarlos, una de sus protagonistas, Silvina Garré, sacó un disco llamado “Trovas Rosarinas” en el que interpreta 11 canciones significativas de cada uno de estos músicos. Entre ellas están “11 y 6”, “Yo Vengo a Ofrecer mi Corazón” de Fito Páez, “Aquella Niña en Soledad” de Lalo de los Santos, “Sueño de Valeriana” de Rubén Goldin, “El Témpano” de Adrián Abonizzio y “Cuando” de Jorge Fandermole, más tres canciones escritas por Silvina Garré: “Una Vuelta de Cara”, “Fin de Carnaval” y “Los Sueños Incompletos”.
El pasado jueves, Silvina Garré dio un memorable concierto en el Teatro Lasserre de nuestra ciudad, invitada por el Ciclo de Música Popular que organiza la Asociación Cultural “Otras Voces”. Después del recital, entrevistamos a Silvina Garré para hablar de sus inicios en la música, del clima cultural rosarino, de cantautores emergentes y sobre todo de lo que significó “La trova Rosarina”.

¿Cómo era el clima cultural que se respiraba en Rosario en los últimos años de la dictadura?
Culturalmente Rosario siempre fue una ciudad muy activa, no solamente en la música, había mucho teatro, ballet, danza… había muchos festivales y recitales para diferentes festejos, ya sea el día de la primavera u otra cosa. Se organizaban en clubes y tocaban diferente bandas. Yo me acuerdo que iba mucho a escuchar música clásica al teatro El Círculo, donde se hacían unos conciertos hermosos.
¿Cuáles eran tus referentes musicales cuando todavía vivías en Rosario?
Yo escuchaba mucho rock nacional pero de Buenos Aires. Me gustaba mucho Spinetta y Charly Garcia, iban seguido a tocar allá. El primer recital al que fui, era uno de Sui Generis, donde presentaron “Pequeñas anécdotas sobre instituciones”. De Charly vi los conciertos de todas las bandas que tuvo y con Spinetta me pasó lo mismo. Empecé a escuchar música de Rosario cuando empecé a cantar con Juan Carlos Baglietto. A partir de él descubrí a Rubén Goldin, al grupo Acalanto, Staff, un grupo que tenía Fito Páez con mi amigo Fabián Gallardo. Con Juan estuvimos poco tiempo cantando en Rosario, enseguida nos llegó la propuesta de tocar en Buenos Aires y nos fuimos para allá.
Antes de ir a Buenos Aires, ¿a qué lugares iban a tocar?
Había un bar que se llamaba El Café de la Flor, fue el primer pub de Rosario, tenía mesitas y un escenario donde tocábamos en vivo.
Ese lugar fue muy importante para nosotros, por dos motivos: primero, porque hicimos conciertos muy lindos; y segundo, porque ahí nos escuchó un productor que nos invitó a tocar en Buenos Aires por primera vez.
¿Cómo fue ese encuentro?
Fue cuando hicimos un concierto con Baglietto, ese productor estaba ahí tomando algo porque era amigo del dueño del bar. Él estaba en la organización de un festival que hacía la revista Humor en Buenos Aires, en rechazo a la visita de Frank Sinatra a la Argentina. Nos escuchó y le propuso a Juan representar a Rosario en el festival, iba a haber músicos de todas las provincias.
Ahora que se cumplen 30 años del despegue de la Trova rosarina en Buenos Aires, ¿qué análisis hacés del aporte que ese movimiento le hizo a la cultura nacional?
Yo creo que fue un movimiento que hizo un gran aporte. Era algo innovador, desde el tipo de lírica, llevada por grandes poetas como Fandermole, hasta por lo eclécticos que éramos musicalmente, teníamos algo de pop, de tango, de música ciudadana, algunos aportaban rock, otros, algo de folclore. Cada uno aportaba sus influencias, su estilo musical. Todo ese grupo de canciones, con un intérprete extraordinario para transmitir toda esa poesía y ese sentimiento, como Juan Carlos Baglietto.
Hablando un poco de sentimientos, ¿qué cosas se extrañan de la ciudad cuando uno vive afuera?
Se extraña el encuentro cotidiano. En Buenos Aires es más difícil tener esta espontaneidad que surge de tomar un café con alguien o de caminar unas cuadras, ya sea por el horario de trabajo o por las distancias a recorrer. A a eso hay que arreglarlo con mucha anticipación, algo que en Rosario no hay que hacer porque si bien es una ciudad grande, hay cierta tranquilidad para permitirse el cafecito diario con los amigos. Eso es lo primero que se extraña.
En cuanto al panorama actual de cantautores emergentes, ¿ves que cambió algo en relación a cuando empezaron ustedes?
El otro día alguien me decía que hay más grupos, menos cantautores. Yo no creo que sea así, que no se difundan no quiere decir que no haya. Cuando nosotros tuvimos la gran difusión, muchos de los que estaban participando en el movimiento hacía mucho tiempo que venían cantando y no se los conocía tanto.
Muchos de los temas que hacés en tu último disco son de tus viejos amigos de aquella época. ¿Qué percepción tienen del homenaje que vos le hacés al movimiento?
No se si todos escucharon el disco, se nada mas de Rubén Goldin, que me dijo que le gustó la versión de “Sueño de Valeriana” que hice. Dentro de poco vamos a tocar juntos en Rosario, posiblemente hagamos esa canción. También voy a hacer “El témpano”, no se si con Adrián
Abonizio solo, o con los dos. También hablé con Jorge Fandermole y quedé en que le iba a dar el disco, supongo que no lo debe haber escuchado porque no me hizo ningún comentario. Pero sí sabe que grabé dos canciones de él, y la verdad es que con los demás no me comuniqué todavía.
¿Algún disco a futuro?
Sí, tengo una idea pero recién la estoy empezando a armar, me falta componer las canciones. El último disco salió este año así que es muy nuevito, será para el año que viene o para el otro. Todo depende cómo progrese el trabajo.
Publciado en el suplemento Rastros en el 2012








































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