Cuando el cine pisó la luna
En 1902 se terminó de filmar “El viaje a la Luna”, una pieza clave en la historia del cine. Este año, una compañía francesa se encargó de restaurarla, poniéndole color y una nueva banda sonora. Puesta en valor de una joya de todos los tiempos.
El paso del tiempo dejó a la película sólo como una obra de culto, muchos fotogramas se habían perdido de los originales y recién se recuperaron en el año 1993. Muchos aficionados al cine citaban la película, pero el tiempo la había puesto vieja.
A principios del 2012, la compañía cinematográfica francesa “Lobster Film”, presentó una versión restaurada y a color del cortometraje. Esta nueva versión le da una claridad a la imagen, se pueden ver mejor algunos detalles que antes se perdían por el blanco y negro. Mas allá del color, la película sigue siendo la misma, sólo con una imagen de mejor calidad. Pero hay un elemento fundamental que le da una nueva identidad, y eso es la banda sonora.

Recordemos que el cine sonoro se inventó en 1927, por lo tanto la película de Georges Melies no fue compuesta con una banda sonora original. En esa época, a las películas se las acompañaba con alguna orquesta en vivo o, en algunos casos, el propio cine contrataba a un pianista para introducir los “efectos musicales”. La nueva banda sonora, en cambio, es un producto totalmente fresco. Fue compuesta por el dúo electrónico francés Air. El entusiasmo les duró tanto a los integrantes del grupo, que decidieron grabar la banda sonora como su último disco, llamado igual que la película: “El Viaje a la Luna ( Le Voyage Dans Le Lune)”.
De esta manera, la mezcla entre la música futurista de “Air” con las imágenes restauradas de la película, produce como resultado una fusión que se asemeja al videoclip. El uso de sintetizadores, loops programados, guitarras eléctricas, vocoders, bajos, pianos sampleados, proponen una versión del film adaptada a estos tiempos. “Como Georges Melies no concibió el original con banda sonora, no teníamos la sensación de traicionar una herencia”, sostiene uno de los integrantes de Air. “Conocíamos la película sin conocerla. Éramos muy cercanos a trabajos de cineastas y publicistas que se inspiraron en Melies, como es el caso de Terry Gilliam. Era un poco polvoriento como cine para nosotros, lo que se mira más para ser culto que por interés. El color nos dio un nuevo ángulo desde donde apreciarla, y queríamos que nuestra música hiciera lo mismo. Queríamos algo emocional y artesanal, pero que no fuera obsoleto y anticuado en quince años”.
La nueva versión de “El Viaje a la Luna”, se estrenó en el último Festival de Cannes y luego se difundió junto a “La Invención de Hugo Cabret”. En nuestro país se presentó oficialmente en la última edición del Bafici.
Posiblemente siga circulando por algunas salas. Si estuvo 110 años circulando por la historia en blanco y negro, ahora que le cambiaron la carrocería puede andar mejor...
Un autor fundacional
Pisar la luna es un deseo que tiene todo ser humano. Quizás la curiosidad por lo desconocido hace que el satélite natural más cercano, sea un destino compartido en la cabeza de la gente sensible.
Julio Verne y Herbert George Wells se animaron a viajar a la luna con la imaginación y escribieron una novela. George Melies, se animó a filmar lo que le dictaba su imaginación. Entonces, filmó “El Viaje a la Luna”.
Este director francés decía que “si podemos reproducir lo que vemos, ¿por qué no podemos reproducir lo que soñamos?” Hablar de Georges Melies, es citar el origen de la ficción en el cine. Y para hablar de historias, más vale hacerlo con expertos. Sergio Ambroggi es un cinéfilo incorregible que practica la crítica
cinematográfica en círculos alternativos, como ciclos de video debate y gacetillas de distribución casera. Fue uno de los fundadores del Cine Club de Rafaela, que funcionó desde 1960 hasta 1994, dándole a la ciudad la posibilidad de ver alternativas interesantes al cine comercial. Desde 1996, Sergio Ambroggi forma parte del Centro de Integración Cultural “Américo Tosello”, una institución que mantiene aquella “vieja” costumbre de realizar ciclos de cine. Entre sus próximas actividades, tienen planeado un ciclo de cine argentino, todos los martes a las 21 hs en la Biblioteca Estrada.
Con la idea de recordar a Georges Melies y su película más conocida, “El Viaje a la Luna”, hablamos con Sergio Ambroggi, alguien con mucho conocimiento de la historia del cine.
¿Qué importancia tiene la obra de Georges Melies en la historia del cine?
A finales de 1800, el cine se veía en el kinetoscopio, un aparato inventado por Tomas Edison, donde cada espectador veía en forma individual diferentes escenas, con una duración aproximada de dos minutos. Se proyectaban escenas cotidianas, y la curiosidad es que ya en ese momento se veían pequeñas películas pornográficas. En diciembre de 1895, los hermanos Lumiere hacen la primera proyección de cine al aire libre. En esa proyección estaba George Melies, que era un mago, dueño un teatro de variedades. Cuando vio esa filmación, tuvo la idea de hacer algo distinto a lo que hacían los hermanos Lumiere. Conocedor de la literatura de ficción y con una gran habilidad para hacer trucos de magia, tuvo la idea de hacer un cine de ficción, contando cosas que no son reales. Sus primeras películas duraban dos minutos y con el tiempo fueron un poco más ambiciosas. Las proyecciones de los hermanos Lumiere eran escenas documentales de la vida real. Filmaban, por ejemplo, obreros saliendo de una fábrica. En cambio, George Melies usa la imaginación y cuenta historias a través del cine. A él se le puede atribuir el origen del cine de ficción y a los hermanos Lumiere, el documental.
¿Qué elementos hacen que “El Viaje a la Luna” sea una película tan importante? ¿Es una obra fundacional?
Toda la obra de Melies es fundacional, porque instala el cine de ficción, algo que antes de él no existía. Su gran imaginación le permitió desarrollar muchas cosas. Por ejemplo, la nave con que los astrónomos viajan a la luna, es una bala de cañon impulsada con mucha dinamita hacia la luna que luego se estrella en el ojo de la misma y ahí nace la imagen más famosa de la película. En esa época no existían los cohetes, ni las naves espaciales.
¿Qué autores posteriores se encargan de homenajearlo?
En primer lugar, hay una cita directa en el cine que auspician los dadaístas. Por ejemplo, Luis Buñuel y Salvador Dali hacen “El Perro Andaluz”, en donde se utiliza mucho el recurso de la sustitución, que es un efecto que él invento. Lo usan en busca de una trama absurda, sorpresiva e incoherente. Estas principales vanguardias tienen mucha influencia de Georges Melies, porque llevan la idea del absurdo. Otra película que lo homenajea es “Mago de Oz”, muchas de las escenas están como si las hubiera armado Melies, porque usan elementos de comedia musical, algo que él usaba mucho. La última película de Martin Scorsese, “La invención de Hugo Cabret”, lo evoca en su trama haciéndole un homenaje.
¿Qué le aporto George Melies al cine?
Cuentan los biógrafos de Melies, que una tarde por una casualidad descubrió uno de los efectos especiales
que fueron mágicos para la historia del cine y fue el efecto de “la sustitución”. Una cosa que de golpe se convierte en otra, como un truco de magia. La descubrió una tarde en que estaba filmando una plaza de Paris y pasaba un carruaje elegante. De golpe se le trabó el mecanismo y cuando arrancó nuevamente, el carruaje elegante desaparece y en su lugar se ve el carro de un vagabundo. Cuando revela esta filmación y ve eso, se le enciende la lamparita, y nace el primer efecto de cámara. A eso lo empieza a usar para todos sus argumentos fantásticos y el público se deslumbra. Otro de sus inventos es el zoom, él acerca mucho las cámaras a los personajes, consigue sobredimensionar un personaje. Por su talento y sus hallazgos el cine lo va a recordar, por siempre.
Publicada en Suplemento Rastros 2012








































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